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El Sistema Representativo tiene en la democracia a uno de sus principales objetivos, si tenemos en cuenta que, siguiendo a Lipset, “… en una sociedad compleja puede definirse como un sistema político que suministra oportunidades constitucionales regulares para el cambio de los dirigentes gobernantes, y un mecanismo social que permite a la parte más grande posible de la población influir sobre las decisiones más importantes, mediante la elección entre contendientes para los cargos públicos.” ((LIPSET Seymour Martin. El hombre político. Las bases sociales de la política.  Eudeba.  Buenos Aires.  1963.))

A la vez que está catalogada como un objetivo del proyecto nacional contenido en la Carta constitucional, la democracia adquiere la connotación de un principio organizativo de la sociedad, fundado en un conjunto articulado de componentes: los mecanismos electorales, el proceso legislativo y el control judicial de la constitucionalidad de las leyes.((BARCELÓ ROJAS Daniel A. El sistema representativo mexicano. El gobierno de los iguales.  Instituto de Investigaciones jurídicas, UNAM. México. 2009))

Estos componentes son de gran relevancia para el Sistema Representativo, ya que tienen la capacidad de funcionar como mecanismos que privilegian la refinación de las decisiones políticas, mediante filtros que hacen prevalecer el interés general. A la entrada del Sistema, también llamado input, promueven el ejercicio de los derechos políticos, la libertad de expresión ciudadana y la libertad de palabra que se ejerce gracias al fuero del servidor público.

En el centro del aparato gubernamental de la toma de decisiones, el Sistema procura la participación de la mayoría de los grupos de la sociedad en la formación de las leyes, con lo que legitima el orden jurídico. Pero, también aplica filtros para que las decisiones legislativas sean consecuencia del interés general y no del de las mayorías.  Así es como en el proceso legislativo el principio de la mayoría, al formarse la legislación, es atemperado por otros elementos como lo son la representación territorial que da forma al Senado de la República y la representación proporcional que opera en ambas cámaras del Congreso de la Unión, gracias a lo cual operan como contrapeso de probables excesos de las mayorías, que pueda afectar el interés general.  Son filtros contramayoritarios ante decisiones que toman las fracciones parlamentarias de los partidos políticos.

A la salida o output del Sistema de Representativo, se encuentran otros filtros como el veto presidencial y la potestad de anulación que la Constitución otorga a los once ministros de la Corte, de leyes aprobadas por el Congreso de la Unión.

En suma, el Sistema Representativo funciona mediante un esquema de mayorías con sus filtros enfocados a hacer prevalecer el interés general, por la participación de las minorías que genera la composición pluricultural de la República, tal como se aprecia en el diagrama contiguo. Gracias a todo esto la Constitución de 1917, pudo otorgar al país el mayor período de paz y estabilidad de nuestra historia como nación independiente.

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